Nunca jamás he montado en ninguna atracción de miedo, tipo pasaje del terror y cosas por el estilo. La cantidad de adrenalina que es capaz de secretar mi cuerpo y la rapidez con la que mi corazón es capaz de bombearla por todo el organismo, me hacen creer que literalmente me puedo morir de un susto. Pero aquella casa era distinta, tenía algo diferente. DSC02402

Yo la contemplaba desde lejos y una sutil fuerza gravitatoria me atraía hacia ella. Incluso podía escuchar un leve susurro que me decía “ven…”, en voz de mujer. Aquello no podía ser la habitual atracción de la casa encantada sin más. Si no yo, hubiera salido corriendo. Y sin embargo, no podía dejar de contemplar aquella casa fantasmagórica que me parecía hermosa, bella. Mientras guardaba la fila de gente para entrar, una información de repente se introdujo sin llamar en mi base de datos cerebral: una historia real se escondía detrás de aquella atracción situada en aquel parque temático. ¿Qué sería? Al fin la fila avanzó y entré. Miraba el techo, las paredes… Me sentía como en casa. Extraña sensación. ¿Por qué me sentía así? Decidí no pensar, sólo sentir y por fin se apagaron las luces. Entonces mi boca sonrió y dijo muy quedo: “ya están aquí”. Cambiamos de sala y algo me llamó poderosamente la atención:DSC02397

Era un cuadro de una novia, hermosa, con un bello vestido de época y un ramo de flores en la mano. Pero cuando me acerqué, no sentí su alegría. Sentí su dolor, su pena, su tristeza e incluso un pequeño punto de locura. Pobre novia, con su alma allí atrapada sin poder pasar al otro lado y descansar. ¿Quién era aquella hermosa mujer cuya alma vagaba vestida de novia, con el traje hecho harapos y las flores ya marchitas?

Y decidí buscar. Y efectivamente tras aquel disfraz de atracción de parque temático existe una historia real. Creo que me toca contarla:

“Hace mucho tiempo, en el Oeste Americano, había un pequeño y pacífico valle a la sombra de las colinas rojas conocido como Big Thunder Mountain. Un río corría entre sus bosques y llanuras, interrumpido por una serie de islas, una de las cuales formaba la propia montaña, una imponente estructura formada por los picos verticales y arcos de piedra natural. No era de extrañar que este monumento único inspirara la imaginación de aquellos que vivían en el valle. De hecho, las antiguas tradiciones de las tribus nativas, hablaban de un poderoso espíritu que protegía la montaña.

Conocida como Thunderbird, esta deidad castigaría a cualquiera que se atreviera a perturbar las rocas. Se decía que un sólo batir de sus poderosas alas haría que la tierra misma temblara y se abriera.

Durante mucho tiempo, el imperio del espíritu era respetado por todos. Hasta que un día, los colonos blancos llegaron a la zona, buscando el oro que escondía la tierra y otras riquezas. No les importaban las advertencias de los nativos sobre una venganza sobrenatural. De hecho, su búsqueda pronto tuvo éxito. Una rica veta de oro fue descubierta en las rocas rojas de Big Thunder Mountain, y tan pronto como se supo, más colonos llegaron y la naturaleza serena fue transformada en una ciudad bulliciosa por la fiebre del oro en constante aumento.

Era el año 1849, y a la ciudad la llaman Thunder Mesa. En los años siguientes, llegaban a la ciudad vagones de ferrocarril y barcos cargados de buscadores de oro y cazadores de fortunas, cada uno con la esperanza de hacerse rico en poco tiempo.

El propietario de la mina, un magnate industrial llamado Henry Ravenswood, pronto fundó la compañía minera Big Thunder Mining Company con el fin de controlar el aumento de las operaciones mineras de la zona.

El cada vez más rico Henry Ravenswood comenzó la construcción para su familia de una espléndida mansión en una colina que dominaba la ciudad en expansión. Además de la mansión de cuatro pisos pintada de blanco con un tejado a dos aguas de color rojo, la finca abarcaba amplios jardines decorados con estatuas de mármol y una serie de construcciones de madera blanca y cobre. En el lado Oeste de la mansión, se situaba el cementerio de la familia.

Una vez terminado, el nuevo hogar Ravenswood se convirtió en el orgullo de Thunder Mesa, una joya arquitectónica en una región cada vez más áspera y peligrosa. A pesar de que pronto se le unió una serie de otros edificios ambiciosos, ninguno de ellos pudo eclipsar a la majestuosa Manor Ravenswood.

Sin embargo, el mayor tesoro y alegría de su propietario, era su joven y bella hija Melanie. De tez blanca y cabello castaño, creció protegida y libre, pasando su tiempo en los jardines señoriales bajo la atenta mirada de su padre Henry.

Las cosas parecían ir bastante bien en Thunder Mesa. Una bailarina conocida como Diamond Lil, que de alguna manera consiguió una enorme pepita de oro, abrió una sala de baile llamada el Lucky Nugget. La élite de los ricos de Thunder Mesa acudía al señorial Silver Spur Steakhouse. E incluso la funeraria J. Nutterville no podía quejarse de negocio.

Toda esta buena fortuna, sin embargo, iba a cambiar justo cuando Melanie Ravenswood se estaba preparando para celebrar su boda.

Después de once años de saqueo de las riquezas de Big Thunder Mountain, el espíritu guardián había tenido ya suficiente. No se sabe si causado en realidad por las alas poderosas de Thunderbird o por fuerzas geológicas de la naturaleza, en 1860 un terrible terremoto azotó la ciudad de Thunder Mesa. Henry Ravenswood y su esposa Martha perecieron en el mismo, mientras que las minas de oro se derrumbaron causando una lluvia de escombros y rocas.

Sin embargo incluso antes de este grave evento, parece que los problemas se habían colado en la casa de los Ravenswood. Los rumores decían que el pretendiente de Melanie tenía previsto llevarla lejos de Thunder Mesa, y que Henry, su padre, estaba furioso por ello. Después de su trágica muerte, parecía que nada más se interpondría en el camino de la boda.

Pero a medida que llegaba el día de la boda, nadie sabía dónde se encontraba el novio. Melanie lo buscó en vano por toda la casa. Con el corazón roto, ella se encerró allí. A través de las ventanas fue vista vagando de sala en sala con su vestido de novia, candelabro en la mano. Algunos decían que estaba esperando que su novio regresara, mientras que otros creían que ella permaneció en la mansión debido a una presencia maligna.

De hecho, los rumores pronto se extendieron y decían que el mismo Henry Ravenswood había regresado de la tumba para impedir la boda y para mantener a su hija en la mansión. Más de un caminante nocturno que por allí pasaba pudo ver una sombra oscura tras las cortinas, o escuchar el sonido de una risa maníaca haciendo eco a través de los jardines señoriales.

Con los años, la casa cayó en decadencia. Los habitantes de Thunder Mesa, demasiado asustados como para acercarse a la finca, la comenzaron a llamar Phantom Manor. Había historias de almas valientes que se habían atrevido a entrar en la casa y nunca regresaron.

En cuanto a la veta de oro de Big Thunder Mountain, la fuente de la riqueza Thunder Mesa, se perdió en el terremoto. Los intentos de recuperar la mina derrumbada habían demostrado ser tan ineficaces como peligrosos. Sin la posibilidad ya de hacerse rico en aquel lugar, Thunder Mesa finalmente recuperó algo de su paz y los habitantes se establecieron en otras zonas.”

Melanie, ya puedes traspasar la frontera…

 

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