Rata de dos patas

rata

Sí, tal y como dice la canción bien podría definírsete así. Porque lo que has hecho conmigo no tiene nombre.

Yo que te enseñé todo lo que sabes y te cobijé bajo mis alas en aquel nido de víboras… Porque no tenías ni idea de dónde te metías, pequeña. Te protegí, te cubrí mil y una veces. Y mira lo que me has hecho.

Animal rastrero, maldita sabandija, cuánto daño me has hecho.

Te enseñé a redactar, te enseñé a hablar, te enseñé modales, porque aunque tu fondo era lindo y puro tu forma era repulsivamente barriobajera. Y en aquel trabajo no se podía ser así.

Maldita sanguijuela, maldita cucaracha, cuánto daño me has hecho.

Te abrí las puertas de mi casa. Y fuimos como hermanas además de compañeras. Pero tus ramalazos de soberbia no aceptaban las correcciones, y te gustase o no, tú estabas a mi cargo y mi obligación era enseñarte. Te falta humildad, mucha humildad.

Recuerdo cuando compartíamos café y cigarrillo a primerísima hora de la mañana, y aún lloro. De dolor. Porque jamás me pude imaginar lo que hiciste cuando caí enferma.

Alimaña, culebra ponzoñosa, cuánto daño me has hecho.

¿Qué razones te llevaron para verter sobre mí tanta falsa mierda? ¿Para qué inventar tal graves acusaciones? Y además en mi ausencia. ¿Quizá pensabas que todo el monte era orégano? Siempre decías que me admirabas por las cosas que había hecho… Bonita forma de demostrarlo… ¿Pues sabes qué te digo? Haber estudiado, que a mí no me han caído las cosas del cielo. Creo que en ti la admiración y la envidia son hermanas gemelas.

Es una lástima, gente como tú no debería procrear, pues llevas los malditos estereotipos en tus genes, los modales de maruja en el lenguaje y el estilo barriobajero en el lápiz de ojos.

Y cuando sabes que ya no voy a volver nunca más, un burdo intento de justificación vía whatsapp, queriendo, como no, quedar encima como el aceite.

Pues ¿sabes qué te digo? Que después de tres años en los que tu sólo recuerdo era como un maldito puñal rajándome las entrañas, te perdono. Sí, te perdono. Porque bastante tienes con soportarte a ti misma. Pero me voy a permitir decirte una última cosa: la última estrofa de la canción que da título a este relato.

Rata de dos patas, te estoy hablando a ti,

porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito,

comparado contigo se queda muy chiquito.

Adiós y que te vaya bonito.

 

Aquí les dejo en enlace a la canción, que no tiene desperdicio.

https://www.youtube.com/watch?v=mHrYPmxwaJM

 

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4 pensamientos en “Rata de dos patas

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