abrazo Una: Tus labios pegados a los míos. Dependencia en grado máximo. Sellados. Inseparables. Con ese sabor metálico extraño que tanto me gusta. Me gusta porque me recuerda la primera vez que nuestras bocas se juntaron.

Dos: Tus abrazos. Esos tan fuertes que en ocasiones no me dejan apenas respirar. Esos que no me sueltan, como la mordida de un perro de presa. Y aunque a veces me constriñen las costillas y el aire no tiene espacio para llegar a su destino, me gustan. Me gustan porque me recuerdan la primera vez que nuestros cuerpos se abrazaron.

Tres: Tu lengua… Tan suave, suave como pocas he probado, y a la temperatura perfecta. Lengua que me embelesa y me atonta, y me arrebata parte de mi control sobre todas las cosas. Pero mal que me pese no tener el control absoluto, me gusta. Me gusta porque me recuerda la primera vez que nuestras lenguas se engarzaron y formaron una joya perfecta.

Cuatro: La que más duele, la que más necesito, la que más me derrumba, la que más me alimenta, la que más me apacigua, la que me despoja de mi coraza, la que me rompe en dos, la que me desnuda por completo: Tu inmenso cariño en forma de atenciones cuando entramos en nuestro universo paralelo… Y me gusta porque no me recuerda, me hace SENTIR…

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