cartas 2

Al menos durante un tiempo,

los príncipes azules existieron.

Los que te dicen que eres hermosa,

que no mereces desprecios.

Los que te toman de la mano una fría nochevieja

y te cubren

con su cuerpo y su chaqueta.

Los que te dicen palabras bonitas a las que contestas

“no me las merezco”,

y ellos te gritan “porque tú no quieres”.

Los que te hacen ver que el infierno en el que vives

no es “lo normal”.

Los que te dicen “si quieres salir de ahí ven conmigo”,

y te tienden la mano.

Y arropada en terciopelo negro se la das,

y comienzas tu cuento de princesas.

Los que te escriben canciones un “lonely sunday morning,

lonely for your love, lonely for you”.

Los que amas como si no hubiera mañana.

Pero ni existen los príncipes ni existen las princesas,

la magia se esfuma y la vida hace mella;

Algunos regresan y te vuelven a anillar cual jilguero

con la esclava de plata,

con un original “yo también”

en el reverso;

pero se vuelven a esfumar por segunda vez,

dejándote sumida en una “breve historia del tiempo,”

de cuarenta y cuatro cartas y nueve meses,

pensando:

“Fue breve pero intenso”.

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