Capilla

 

Quizá no te juzgue La Rota;

ni la sociedad, ni los amigos.

Quizá no te juzgue la familia;

ni los tuyos, ni los míos.

Porque claro, fuiste víctima,

la humillada, pobrecita.

En esta clase de historias

es la mujer quien siempre grita.

Quizá no te juzgue nadie

porque no sepan, que tú también,

tuviste parte de culpa,

del descuido y del desdén.

Que es mentira lo que dicen

de dejarlo en libertad;

si no cuidas el amor,

simplemente se va.

Y de eso tú sabes mucho,

tenías un objetivo

y elegiste una persona

sin importar su camino.

Por eso si no te juzgan,

descuida que lo haré yo,

si se te ocurre impedirme

realizar esta misión.

Si me lo pones difícil

y no me queda otra opción

que disolver el sacramento

según la ley de Dios,

yo misma procuraré

que la guadaña me ampare

y que se pueda cumplir

“hasta que la muerte os separe”.

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