Lanzadas como un filo,

plato rotosin sentido;

al blanco más injusto,

¡qué disgusto!;

con daño gratuito,

¡qué maldito!;

tiradas como un dardo,

¡qué bastardo!

Y el noble animal sangra,

le duelen sus heridas,

y no pierde la calma

por el bien de sus crías.

¿Por qué esta hipocresía?

¿Por qué siempre contra el bueno?

¿Por qué tanta habladuría?

¿Por qué tanto veneno?

La envidia les corroe,

aparentar les pierde,

y la mano amiga

incluso a veces muerden.

No importa.

Quizá no es nuestro sitio.

No importa.

Será en otro camino.

Pero nunca las uses

porque quizá un día vuelvan

traídas por el karma

en forma de tormenta.

Y sentirás los filos

y dolerán los dardos

y también la injusticia

te infligirá su daño.

Y ya será tarde,

pues una vez roto el plato

aunque pegues los fragmentos

siempre quedan los trazos.

Habladurías…

 

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.