Cuarenta. Transformación. Plenitud. Nueva vida. Ser consciente. Te has dado cuenta de la verdad absoluta. Has comprendido el camino.

Niña índigo, has venido a este mundo para hacer de él algo mejor. Guerrera con tu armadura de aura azul. Ahora lo entiendes.

Gracias a ese trastorno que Dios puso en tu camino, ahora puedes desempeñar el papel para el que fuiste concebida.

Y ahora sabes sin ninguna duda que quien te albergaba en su vientre te amaba, a pesar de las circunstancias en las que fuiste engendrada.

Ahora eres feliz haciéndola feliz. Dando lo que tienes. A ella y a los demás. Lo que está en tu mano. A quien lo necesita.

A los que están aquí y a los que están allá. A los vivos y a los muertos. A esos que aún no han visto la luz porque tienen algo pendiente antes de partir para siempre.

Cuarenta. Pletórica. Conocedora de tu interior. De tu yo verdadero.

Felicidades. Y enhorabuena. Por darte cuenta. Por ser.

Por comprender que la palabra «árbol» no es el árbol.

yo

 

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