angel guitarra Hey. Ya sabía yo que en algún momento esto iba a caer. Si es que soy idiota. ¿O acaso los idiotas son los demás? Porque yo siempre voy con la verdad por delante. Transparente. Sin recovecos. Quizá por eso es que me llevo las decepciones que me llevo. Con personas como tú. Personas que no son legales. Personas de “donde dije digo digo Diego”. La verdad, me pilló desprevenida. Sinceramente de ti no me lo esperaba. Parecías noble. Sincero, como yo.

Te propuse un acuerdo, lo aceptaste. Pero no lo cumpliste. Y al cabo del tiempo me vienes con “es que di por hecho que”… ¿Y a ti quién te manda pensar? Si hemos hecho un trato lo cumples, como hice yo, y si quieres cambiar algo lo dices. Pero no se pueden asumir las cosas por cuenta propia porque sí. Así, sin más, sin contar con la otra parte. Sobre todo, porque puedes romper algo más que un trato: una amistad.

Ah, que te estoy acusando de pensar y quizá el error fue mío por pensar que había amistad. Pero a las pruebas me remito.

¿Pero sabes? No voy a perder más el tiempo con lamentos. Ya me sentó bastante mal tu comportamiento, no daba crédito, me sentí ultrajada. Ahora me da igual, sobre todo desde que he visto que te has ido del blog.

Porque quien no me quiere, no me merece.

 

Foto: www.pixabay.com

4 comentarios

  1. Y eso que le hacías un favor ofreciéndole tu ayuda para abaratar el coste de lo que quería comprar y, de hecho, compró por 11€… Muy lamentable…

    1. Y el presupuesto que le pedí por el encargo el cual se ofreció realizar gratuitamente, y el libro que le regalé y firmé como detalle, y la publicidad que también obtuvo a cambio… Pues ya ves… ¡Gracias por comentar!

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