Soy Vanessísima, la mala malísima, la que todo lo arrasa si me maltratas.

Vanessísima, la mala malísima, por no ser lo que quisiste y tampoco redimirme.

La mala malísima, la que por la sangre de su sangre derramará la sangre del contrincante.

Tú eres la injusticia y yo soy el encanto que rezará una oración por el alma de alguien que no pasará de esta noche, aunque sea la madre del enemigo.

Soy Vanessísima, la mala malísima, la que pagó el pato del daño infligido y el tiempo perdido

¿Tan mala malísima?

Yo, el bicho, ya ves que no me arrepiento de lo dicho, de poner las cosas en su sitio.

Puedo oíros, “¡bah! qué sabrá esa!” y me pensáis ignorante…

Pero no sabéis que la malísima ya va dos pasos por delante.

Pisadme si os hace feliz. Pero cuando me levante más vale que corráis.

Porque por mi sangre, reduzco el mundo a cenizas si hace falta…

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