¡Menuda sorpresa! mi madre se ha encontrado un relato mío por casa, de cuando yo era una jovencita, escrito en inglés, y me lo ha traído. Os voy a hacer una confesión: Se trata de un plan que imaginé para alguien que me había hecho mucho daño. Voy a poner las dos versiones, inglés y español. La que está en inglés seguro tiene algún fallo (yo debía ser muy joven) pero la voy a respetar tal cual está. Espero que os guste.

PERFECT MURDER

It was an ordinary city, where everything seemed normal: people walking on the street, cars running up and down, a few dogs barking…

But no one can guess what the night can bring us…

That was a warm summer night, and a fresh breeze was blowing. She was in her room, getting dressed. The windows were opened, and she could feel the gentle breeze wrapping her, while she was thinking in all the pain she had gone through, wondering why. Now these days of sadness were over, now she was knowing what happines was; but there was still an obscure place in her mind.

Her eyes. There were so deep and sly, that if someone looked at them would be frightened. Her smile. It was such a wicked smile that no one could see her without feeling a cold sensation. She put on a black tight dress, combed her long and red hair, and went out.

If there was a clever way to kill, it was her sharpness. She drove to a busy disco, and as son as she parked the car she saw her friends… and the one who were going to pay for all he had done. Delicately, she get close to them, and began to talk with everybody; all of them were having fun, dancing, laughing… Suddenly, someone suggested having a drink. Everybody was thirsty, so they went to the terrace and sat down around a table. It was her turn: she offered kindly to bring the drinks. As soon as she went to the bar, she ordered ron for her and gin for him. With a very witty gesture, she took from the neckline a small and thin glass tube, full with a kind of poison prepared by her, and poured it into the gin. Then she went back to the table where they were, and when he began to drink, her eyes were like two flames, her smile was so malicious, and in her face you could read one word:  revenge.

It was four a.m. when he took the car to go home; he said he had and stomachache. She was looking from the terrace. As he was driving he was feeling sick; his eyes could hardly see anything, he couldn’t get control and… ¡boom!… The car crashed with a wall, and burned in flames. In the terrace, you could see her, with her wicked smile, her sly eyes, standing there, breathing the smell of revenge.

After a while, she turned around and began to walk to the dance floor. The taste the revenge produces is so sweet…

ASESINATO PERFECTO

Era una ciudad habitual, donde todo parecía normal: gente caminando por la calle, coches corriendo arriba y abajo, algunos perros ladrando…

Pero nadie puede adivinar lo que la noche te puede traer…

Era una cálida noche de verano, y una fresca brisa soplaba. Ella estaba en su habitación, vistiéndose. Las ventanas estaban abiertas, y podía sentir la suave brisa envolviéndola, mientras pensaba en todo el daño por el que había pasado, preguntándose por qué. Ahora esos días de tristeza habían acabado, ahora estaba conociendo lo que era la felicidad; pero existía todavía un oscuro lugar en su mente.

Sus ojos. Eran tan profundos y astutos, que si alguien los mirase se asustaría. Su sonrisa. Era una sonrisa tan malvada que nadie podía verla sin experimentar una sensación de frío. Se puso un vestido negro y estrecho, peinó su cabello largo y rojo, y salió.

Si había una manera inteligente de matar, era su agudeza. Condujo hasta una concurrida discoteca, y tan pronto aparcó el coche vio a sus amigos… y a aquel que iba a pagar por todo lo que había hecho. Delicadamente, se acercó a ellos, y comenzó a charlar con todo el mundo; todos estaban divirtiéndose, bailando, riendo… De repente, alguien sugirió beber algo. Todos estaban sedientos, así que fueron a la terraza y se sentaron alrededor de una mesa. Era su oportunidad: se ofreció amablemente a traer las bebidas. Tan pronto como fue al bar, pidió ron para ella y ginebra para él. Con un ingenioso gesto, cogió de su escote un pequeño y delgado frasco de cristal, que contenía una clase de veneno preparado por ella, y lo vertió en la ginebra. Entonces volvió a la mesa donde estaban, y cuando él empezó a beber, sus ojos eran como dos llamas, su sonrisa tan maliciosa, y en su cara podías leer una palabra: venganza.

Eran las cuatro de la mañana cuando él cogió el coche para ir a casa; dijo que le dolía el estómago. Ella miraba desde la terraza. Según iba conduciendo, se iba sintiendo enfermo; sus ojos apenas podían ver nada, no pudo mantener el control y… ¡boom!… El coche chocó contra un muro y ardió en llamas. En la terraza, la podías ver a ella, con su sonrisa malvada, sus ojos astutos, allí de pie, respirando el olor de la venganza.

Tras un rato, se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la pista de baile. El sabor que la venganza produce es tan dulce…

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