pixabay.com

Corría. Corría por el bosque a toda velocidad. Podía sentir tras de sí el olor de la sed de sangre, el ansia de matar, la pólvora de las escopetas. Y no entendía nada. No entendía por qué aquella persona que le proporcionaba cobijo y alimento no estaba allí para protegerla.

De pronto sintió un estruendo, a la vez que una punzada caliente a la altura de la cruz. El líquido rojo empezó a humedecerle la pata, y dejaba manchas en el suelo mientras seguía corriendo. Las gotas derretían y manchaban la blanca nieve en mitad de la noche.

Cada vez los sentía más cerca. Ahora corría con dificultad. La herida quemaba y la pérdida lenta pero progresiva de sangre la hacía debilitarse. Aún así, consiguió llegar a escasos metros de la entrada de su cobijo, y aulló para pedir auxilio a su cuidador, pero… ya era demasiado tarde. Los cazadores habían conseguido darle alcance y la rodeaban apuntándola con los cañones de sus escopetas. Ella miró desesperada hacía una de las ventanas de la casa y… allí estaba su cuidador, el herrero, con unos prismáticos. Lo había estado observando todo. Lo había presenciado todo.

Ella estaba herida y no podía escapar. Entonces uno de los cazadores ejecutó el tiro de gracia. El herrero entonces bajo enfurecido, con un hacha en una mano y un rifle en la otra, y los cazadores salieron despavoridos pues aquel hombre parecía poseído. Cogió a la loba en brazos, y mientras se dirigía a buscar una pala, iba refunfuñando. Que no había que fiarse de los cazadores. Que hubiera corrido más rápido. Que no hubiera caído frente a la casa. Y repitiendo esas palabras como una letanía, cavó la tumba donde enterró su cuerpo, y volvió a echarle la culpa una vez más.

Pero…

La loba estaba herida, no podía correr más.

La loba estaba herida, no pudo evitar desplomarse.

El herrero lo estuvo presenciando todo el tiempo… Y no se enfrentó a los cazadores.

Moraleja: las cosas a veces no son lo que parecen.

2 comentarios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .