¿Qué vienes a buscar?

5-fascinantes-curiosidades-sobre-los-lobos

¿Qué vienes a buscar

después de tanto tiempo

después de tantos años

y tanto sufrimiento?

¿Te piensas que sin más

puedes marcar su móvil

y yo sin importancia

voy a quedarme inmóvil?

Qué equivocada estás

pedazo inconformista

pues resulta que yo

soy más joven y lista.

Me retaste, so tonta

cuando en esa llamada

te pregunté tu nombre

y no me lo desvelabas.

Vaya tesoro perdiste,

niña tonta y caprichosa,

tratándolo cual juguete

y sintiéndote dichosa.

Relegándolo después

a un rincón, como si nada,

e invitándolo a tu boda

con quien contigo ya estaba.

Así que pequeña ilusa

¿Qué vienes a buscar

con tu marido, tus tres hijos,

y tu forma de llamar?

¿Te crees que por ser euskal

eres mejor y más chula?

Pues “pa” chula yo, bonita,

yo el corcel y tú la mula.

Así que, vulgar lagarta,

déjate de llamaditas,

ni le dirijas la palabra,

ni la hora, ni buenos días.

Y si arrepentida estás

de la elección que hiciste

te jodes, así sin más,

que oportunidad tuviste.

¿Cena de Navidad?

No me tomes por boba,

que ni toda zorra es de campo

ni toda bruja lleva escoba.

 

 

 

El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Volviendo a Samhain

samahin

La milenaria tradición celta, la noche que marcaba la transición entre el verano y la estación sombría, en la que con la reducción progresiva de horas de luz se festejaba el fin de la temporada de cosecha.

Hoy, nuestro extraño otoño parece devolvernos a Samhain…

Esa noche, la frontera entre los vivos y los muertos se disipaba, y los espíritus, buenos o malos, podían regresar a este mundo. Para protegerse de los malignos, se disfrazaban como ellos, tratando de pasar desapercibidos. A los primeros les hacían ofrendas y les ponían velas en las ventanas para indicarles el camino a casa.

De modo que, no te sorprendas si al despertarte en mitad de la noche te encuentras Sigue leyendo

Te quedó grande

yegua

Nunca pensé en escribirte,

pero ya no aguanto más,

eres dueño de mis noches,

pesadillas y demás.

Otra traición recibida,

otro puñal certero,

el tuyo, que no esperaba,

y si no lo cuento, muero.

Nosotros lo fuimos todo,

amigos, compañeros,

cómplices, confidentes,

el escudo y su guerrero.

Flipabas con mis colores,

los que había en mi cabeza,

y con los cambios de imagen

de aquellas noches de fiesta.

Flipabas con el motor

que dentro de mí escondía,

con sus salvajes caballos Sigue leyendo

Maldito beso

pekinesAquella casa lúgubre y triste no albergaba amor ninguno. Las escaleras que conducían desde el portal hasta la puerta del patio eran frías y el corto camino muy oscuro. La puerta del patio chirriaba de una forma peculiar, siempre la misma. Cuando se abría, la madera crujía y daba paso a un patio interior, donde una de las paredes parecía ser la parte de atrás de alguna nave abandonada, con dos cristales siempre rotos. El olor a orín felino saturaba la atmósfera. Dos gatos negros a ratos a la gresca, a ratos compartiendo descanso en un tejadillo del hueco de la escalera donde los trastos se amontonaban. Dieciséis escalones hasta la puerta de la casa. Y su amigo peludo esperándola arriba del todo.

Siempre escuchando las mismas historias, una y otra vez. Y su lógica infantil le impedía entender ciertas cosas, y le ponía soluciones muy fáciles a la vida. La vida que ella veía cincuenta años después a través de sus ojos de niña.

-Pero, si no le querías, ¿por qué te casaste con él?

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