¿Te vienes conmigo?

Se condensó el aire
y se nubló el cristal,
cuando el camino estrecho
se empezó a esbozar,
y la maleza muerta
junto al secarral
hacía de cortina
para el caminar.

pixabay.com

El muro de piedra
y las cruces de granito,
lucían aún más bellos
que aquel cielo infinito,
con la luna alumbrando
el sentir más bonito,
y estrellas arropando
las almas en un grito.

Y el andar se hizo galope,
y el galope se hizo amigo
de las gotas de sudor
derramándose en el trigo,
y para compartir el viaje
le dijo la flor al testigo:
“sígueme, yo me vengo,
ven, ¿te vienes conmigo?”

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49 crónicas de un bipolar de Vanessa Muñoz Sanz¡Qué poquitos ejemplares de 49 crónicas de un bipolar me quedan ya! Pero la buena noticia es que ya está disponible la impresión bajo demanda en diferentes plataformas, a saber:

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¡Nos leemos!

Si pudiera… Pero no puedo.

tántrico

Si pudiera ofrecerte un mundo paralelo que tuviera entre las manos, no dudaría en tratar de darte caza. Me emborracharía del olor de tu perfume mezclado con tu piel, tan intenso, cada vez que te veo, como una telaraña que me atrapa.

Dejaría que las puntas de tus dedos tocasen mis hombros desnudos hasta erizar tu vello; abriría las piernas y te atraería hacia mí con un abrazo, un abrazo que ya no te dejaría marchar. Y así, abrazada a ti de brazos y piernas nos fundiríamos en el más cálido beso, por el que llegaría hasta tu alma, para despertar todos tus sentidos, y allí mismo, los tuyos y los míos serían uno sólo.

Despertaría Kundalini y el amor y el sexo tántrico serían una única luz blanca. Te amaría, te poseería, me entregaría, me saciaría de ti, te llenaría de mí, me llevaría tu aliento a todos los rincones de mi cuerpo y mis labios a todos los del tuyo, sin dejar ni un centímetro sin explorar, sin tocar, sin degustar.

Te bebería hasta ahogarme, te respiraría una y mil veces hasta llevarme todo tu aroma conmigo, te besaría hasta engullirte y dejarte exhausto; tú, dentro de mí; yo, dándome a ti.

Y una vez estuvieras al borde de la extenuación, con un dulce beso me marcharía. Porque eso es todo cuánto quiero. Nada más. O nada menos…

Todo eso te daría si pudiera… Pero no puedo.