Me rindo

Me rindo. Quisiera tener tus alas para batirme en el aire y de un sólo golpe de viento derribar todo aquello que se interpone en mi camino.

Me rindo. Quisiera tener tus ojos para, con su brillo fulgurante, cegar a todo aquel que ose cruzar su mirada con la mía.

Me rindo. Quisiera tener tus manos para, con un soplido, crear entre ellas un torbellino de polvo dorado que materialice mis deseos.

Me rindo. Quisiera tener tu cetro para, haciéndolo sonar contra el suelo, crear relámpagos y nubes de tormenta que ahuyenten mis miedos.

Me rindo. Quisiera tener tus ropas para enaltecer mi figura y así, magnificar mi presencia para que todos inclinen la cabeza a mi paso.

Me rindo. Pero sólo hasta que vuelva a levantarme…

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La santera (canción)

pixabay.com

Me dicen la santera

la bruja, la hechicera

y al verme se cruzan de acera.

Yo no tengo escoba

ni lechuza en mi alcoba

ni caldero de sopa boba.

La gente murmura

y la gente no sabe

que yo para ti

no utilizo amarres,

ni sangre de gallo

ni plumas de ave

que sólo me basta

con verte y mirarte.

Me dicen la santera

la bruja, la hechicera

y al verme se cruzan de acera.

Yo no tengo escoba

ni lechuza en mi alcoba

ni caldero de sopa boba.

Ni brebajes raros

ni rones de caña,

cola de ratón

o patas de araña,

ni puros habanos

sólo con mi maña

hago que mi amor

llegue a tus entrañas.

Me dicen la santera

la bruja, la hechicera

y al verme se cruzan de acera.

Yo no tengo escoba

ni lechuza en mi alcoba

ni caldero de sopa boba.

Mis velitas son

para protegerte,

mis rezos diarios

para guarecerte,

las cruces e incienso

para defenderte,

y mi corazón

para en él acogerte.

Me dicen la santera

la bruja, la hechicera

y al verme se cruzan de acera.

Yo no tengo escoba

ni lechuza en mi alcoba

ni caldero de sopa boba.

Y si la gente murmura

que murmure,

no me importa qué digan

mientras lo nuestro dure.







Como tú me miras (canción)

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Aquella primera vez

que se encontraron de lejos

apenas se sostenían

llenos de miedo y complejos,

pero el ímpetu era tal

que con ansiedad buscaban

reflejarse unos en otros

y cruzarse sus miradas.

Los vi caminar tranquilos

los vi acercarse despacio

hasta chocar con los míos

y tirar el muro abajo,

porque su mundo interior

más parecía una puerta

a una nueva dimensión

a una ventana abierta.

Como tú me miras,

me pierdo en un abismo

negro de colores,

alegría y optimismo.

Como tú me miras,

todo es diferente

las cenizas cobran vida

y no le temo a la muerte.

Esas dos pupilas negras

tan oscuras y brillantes

son la luz de mis tinieblas

de mis heridas sangrantes,

son el aire que respiro

mi alegría de vivir

si un día no las tuviera

preferiría morir.

Como tú me miras,

me pierdo en un abismo

negro de colores,

alegría y optimismo.

Como tú me miras,

todo es diferente

las cenizas cobran vida

y no le temo a la muerte.

Como tú me miras

nadie me ha mirado,

como tú me miras

me has enamorado.

Guajiro de Rodas (canción)

Google Earth

En una casita en Rodas

nuestro guajiro creció,

entre café, grano y caña,

guarapo, fricasé y son.

Era chiquito de cuerpo,

muy grande de corazón

y el mayor de tres hermanos,

dos hembras y él el varón.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

En un viaje de trabajo

el guajiro se marchó,

dejando atrás casa y padres

en busca de algo mejor.

Y al salir de allí, señores,

¿saben lo que se encontró?

una realidad distinta

de la que Cuba contó.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

Los malos no eran tan malos,

los buenos no eran tan buenos,

y lo que le habían contado

él ya no podía creerlo.

¿Para qué volver a Rodas

si ya no podría salir?

Y el guajiro se hizo nómada

con su trompeta y su atril.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

Salió el guajiro, salió,

y a Rodas ya no volvió,

salió el guajiro, salió,

dejando su corazón.

Salió el guajiro, salió,

y a Rodas ya no volvió,

salió el guajiro salió,

dejando su corazón.

Poquito a poco y yo de golpe

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Poquito a poco y yo de golpe,

me enamoré de las notas de tu risa;

poquito a poco y yo de golpe,

me envolví en el encanto de tu brisa;

poquito a poco y yo de golpe,

admiré los colores de tu aura;

poquito a poco y yo de golpe,

quise abrazar tu alma tan blanca;

poquito a poco y yo de golpe,

te decía todo con melodía cortada;

poquito a poco y yo de golpe,

deseaba aquello que no llegaba.

Tú poquito a poco… Y yo de golpe…

Pero los mismos sentimientos,

qué caprichosa la vida,

se invirtieron las tornas

y ahora eres tú quien delira.

Ahora eres tú quién de golpe,

aquel día, sin dudarlo,

acercó su alma a la mía,

y despacio, sin soltarlo,

agarró mi corazón

y lo puso entre algodones,

rellenándolo de vida

y sanando sus jirones.

Qué más da quién poco a poco

y quién de golpe,

si las cosas buenas

no hay que dejar que sobren…