Los pendientes de oro de 600 euros

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Ambos se encontraban sentados a la mesa en un bonito restaurante muy emblemático de aquella zona. Ella resplandecía con su espectacular melena y un escote de vértigo que acompañaba a una ceñida falda de terciopelo negro hasta las rodillas. Por primera vez en su vida se sentía viva. Se sentía libre. Se sentía una diosa.

– ¿Te apetece comer con champagne? – preguntó él.

– Oh no, gracias, no me gusta demasiado – por aquel entonces ella aún no sabía cuántas noches pasaría en compañía del mejor champagne francés.

Él, imponente y seguro de sí mismo, pidió la comida para ambos y en lo que la servían, ella aprovechó a conciencia para ir al lavabo que se encontraba en la otra punta. Caminó por todo el pasillo central con paso firme y un contoneo que hizo que sintiera cómo varias miradas se posaban en ella. Se exhibía para él. Para que la viera bien. Desplegaba todos los recursos de los que era capaz, pues quería retener a aquel hombre a su lado tanto tiempo como fuera posible. Porque le daba la vida y cada aliento que respiraba. Al volver a la mesa, en su plato encontró una bolsita decorada con sumo detalle, y en su interior una caja. La abrió y descubrió un precioso colgante en plata con forma de corazón y la palabra “amor” escrita en varios idiomas.

– ¡Es precioso! Qué bonito es, ¡me encanta!. Yo también tengo algo para ti… Sigue leyendo

10 preguntas, 10 respuestas

rosa-con-espinas– ¿Quién te engendró?

– Una mirada

– ¿Quién fue tu cuna?

– Una pasión

– ¿Y tu fin?

– La nada…

– ¿Qué sabes hacer?

– Gozar

– ¿Cómo?

– Haciendo sufrir

– ¿Al hombre?

– Y a la mujer

– ¿Tu destino?

– Martirizar

– ¿Tu nombre?

– El dolor

– ¿Tu apellido?

– El placer

– ¿Quién eres, pues?

– El amor…

Litio

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¿Sabes? Me encanta cuando me abrazas y continuamente me besas fuerte en la mejilla.

Me encanta descansar en tu cuello mientras me cuentas alguna cosa.

Me encanta cuando me llamas “preciosa” o “princesa”. Suena tan bien…

 

¿Sabes? Me gusta cuando me escuchas. Cuando comprendes Sigue leyendo

Intoxicada

Diablesa

Se hartó. De tanto tira y afloja, de tanto tensar la cuerda, de ahora sí y luego no. De sus “mañana un café” y no atender siquiera la cita. De sus “me despisté”. De reglas del juego a las que no correspondía.

Se hartó. De que pasaran largas temporadas sin contacto. De no recibir noticias si no las daba primero. De ahora recibirlas sólo para esto, sin nada accesorio. De cortesías que no eran recíprocas.

Se hartó. De sentir la persecución sin tregua. De su Sigue leyendo

Me dueles

 

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Dueles. Como una hoja curva y fría haciéndote una trayectoria con un ángulo de noventa grados en las entrañas. Tal cual. Es la mejor expresión que lo define.

Y pasa el tiempo y no puedo olvidarlo. Dicen los expertos que cuando te sucede un hecho así, tardas unos dos años en sobreponerte. Pues el tiempo se ha hecho mayor y a mí me sigue doliendo igual. Me brotan las lágrimas de los ojos cuando hablo sobre ello.

Era mi pasión, mi alimento, mi dopaje, mi droga de la que nunca, nunca me desintoxicaré, jamás. Porque en aquel mundo, ser grande me hacía dar cada vez más. Sigue leyendo