¿Usted durmió anoche conmigo?

maquillaje

Atorada, deambulaba a toda prisa por la casa cambiando la música y sacando ropa del armario que echaba sobre la cama haciendo diferentes combinaciones. Era el momento que más disfrutaba de una cita: el ritual de la preparación.

Al final se decidió por aquel mini vestido morado de raso que tan lindo la quedaba. Y como no, le acompañarían unos tacones de vértigo en el mismo color que las florecillas que estampaban el vestido. Tenía costumbre de elegir primero el atuendo porque después iría en conjunto todo lo demás: el pelo, liso o rizado, recogido o suelto, el maquillaje, las uñas… En definitiva, la actitud. Un cigarrillo relajadamente antes de maquillarse sin más ropa que la interior y una bata de seda. Quizá una cerveza también para acallar los nervios.

Y así, con acabado perfecto y actitud segura, arrancó el coche para dirigirse al lugar de encuentro. Y sí, allí estaba él. Lo que entró por su retina la hizo ponerse nerviosa. Sus manos sudaban al volante. Ese cuero hasta la rodilla le hacía justicia. Y al abrir la puerta del copiloto, su perfume embriagador, su voz hechizante… Estaba perdida. Su actitud se esfumó y por disimular sus nervios se puso a hablar sin parar. Hasta que él con un gesto de su mano la invitó a callar y le dijo:

-¿Usted durmió anoche conmigo?

Se hizo el silencio…

-¿Cómo? –Preguntó ella algo confusa.

-Que si usted durmió anoche conmigo.

-No…

-Entonces primero me saluda…

Y la besó. Un beso en los labios que causó un silencio atronador en el interior del coche. Entonces los nervios se disiparon. Se volvió serena, como hipnotizada. Y arrancó.