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LA LEYENDA DE MELANIE RAVENSWOOD

Nunca jamás he montado en ninguna atracción de miedo, tipo pasaje del terror y cosas por el estilo. La cantidad de adrenalina que es capaz de secretar mi cuerpo y la rapidez con la que mi corazón es capaz de bombearla por todo el organismo, me hacen creer que literalmente me puedo morir de un susto. Pero aquella casa era distinta, tenía algo diferente. DSC02402

Yo la contemplaba desde lejos y una sutil fuerza gravitatoria me atraía hacia ella. Incluso podía escuchar un leve susurro que me decía “ven…”, en voz de mujer. Aquello no podía ser la habitual atracción de la casa encantada sin más. Si no yo, hubiera salido corriendo. Y sin embargo, no podía dejar de contemplar aquella casa fantasmagórica que me parecía hermosa, bella. Mientras guardaba la fila de gente para entrar, una información de repente se introdujo sin llamar en mi base de datos cerebral: una historia real se escondía detrás de aquella atracción situada en aquel parque temático. ¿Qué sería? Al fin la fila avanzó y entré. Miraba el techo, las paredes… Me sentía como en casa. Extraña sensación. ¿Por qué me sentía así? Decidí no pensar, sólo sentir y por fin se apagaron las luces. Entonces mi boca sonrió y dijo muy quedo: “ya están aquí”. Cambiamos de sala y algo me llamó poderosamente la atención:DSC02397

Era un cuadro de una novia, hermosa, con un bello vestido de época y un ramo de flores en la mano. Pero cuando me acerqué, no sentí su alegría. Sentí su dolor, su pena, su tristeza e incluso un pequeño punto de locura. Pobre novia, con su alma allí atrapada sin poder pasar al otro lado y descansar. ¿Quién era aquella hermosa mujer cuya alma vagaba vestida de novia, con el traje hecho harapos y las flores ya marchitas? Leer más → LA LEYENDA DE MELANIE RAVENSWOOD

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LA VERSIÓN DEL LOBO

Caperucita

– Estoy como si hubiera vuelto a los dieciséis años y estuviera esperando la tarde del sábado – dijo él, pletórico y resucitado tras varios encuentros con ella. Encuentros inesperados que deshacían sus cuerpos entre besos, abrazos y alguna cosa más.

Ambos sabían perfectamente cuáles eran las reglas del juego. La vida que cada uno llevaba no se modificaría en absoluto. Y como tal, había que aceptar ciertas cosas.

Ella se sentía halagada, fuerte, segura de sí misma y devuelta a su papel innato de diosa. Entonces él añadió:

– Es más, es que incluso, llevaba tiempo sin tener chispa con mi mujer, y el otro día, a la mañana siguiente de estar contigo, estaba tan venido arriba que… Leer más → LA VERSIÓN DEL LOBO

Un siete de abril

paloma

Allí estaba ella, postrada en una fría cama de hospital tras una lucha la cual en los dos últimos meses había cobrado una violencia extrema. Sus fuerzas se habían doblegado ya sin ninguna opción. A pesar de sus tan solo 45 años, el cáncer de pulmón había sido implacable con ella. Ya no volvería a recobrar la consciencia. Ya no volvería a abrir sus ojos. Ya no volvería a emitir palabra alguna. Nunca.

Su hija y su hijo mayor al verla pensaban, bajo un sentimiento de culpa y barbaridad, que sería mejor si todo acabase, si dejase de sufrir, si por fin…muriese. ¿Pero cómo puede un hijo pensar así? Eso sería horrible… ¿o no?.

Su hijo más joven no sabía muy bien cómo encajar todo aquello. Recién estrenada su mayoría de edad la situación le resultaba muy confusa.

Su marido sin embargo apenas se movió de allí durante esos dos meses. Una o dos veces quizá, para pasar por casa y a condición de que ella se quedase acompañada. El resto del tiempo lo pasaba allí, en el hospital, sentado junto a ella, en silencio. No se sabía cuándo podría sobrevenir el desenlace. Así un día tras otro hasta que llegó un siete de abril, cumpleaños de aquel hombre que no se movía del lado de su esposa bajo ningún concepto. Aquel día decidió irse un rato a descansar. Miró a su esposa ausente, le besó la frente y le susurró al oído “luego vengo”. Y salió de la habitación. Leer más → Un siete de abril

Cuando el maltrato no tenía nombre

lágrimas

Hace veintitrés años había cosas que no tenían nombre. Y no las podías contar porque no sabías cómo llamarlas, no sabías cómo decirlas. Ni a quién. La vergüenza te invadía por alguna razón que ni tú misma conocías. Pero sucumbías a ella.

No entendías por qué tú estabas en casa mientras tus amigas estaban por ahí divirtiéndose. No entendías comentarios como “esta no es la que trajiste el otro fin de semana”. No entendías por qué en una relación que se supone debería ser bonita y emocionante, se lloraba tanto. No entendías las amenazas para que no contaras a sus padres que habías sacado mejores notas que él. No entendías los forcejeos, por llamarlo de alguna manera sutil, que proviniendo de un cinturón marrón de kárate había que saberlos lidiar bien. No entendías por qué a veces sangrabas. No entendías por qué ya te habían planificado la vida entera, si no era eso lo que tú querías hacer.

La vergüenza, la maldita vergüenza de ti misma y el comentario que una vez te hizo tu abuela eran lo único que te hacían seguir malgastando la vida bajo aquella situación. Y a veces hasta pensar en quitártela. Comentario estereotipado (sonrío con acidez) de generación en generación: “el primer novio tiene que ser el único…”.

Pero lo peor de todo no era eso. Leer más → Cuando el maltrato no tenía nombre

Cuando cae tu timidez

Gracias a Diversidad Literaria y demás colaboradores por elegir este microrrelato para formar parte de la antología del 2º Concurso de Microrrelatos Eróticos DSS.

 

Labios-sensuales

“Me siento como un adolescente”- dijo él, tras un beso impetuoso que había conseguido vencer su timidez. Ella sin embargo había ido más allá; había llevado ese ímpetu a imaginar las manos de él en su trasero, entre sus piernas, sobre sus pechos… Y a calcular las ganas con las que, lo que había bajo aquel pantalón, la haría humedecerse y mojar la cara interna de sus muslos…»

http://www.diversidadliteraria.com/info-concursos/resultados-concursos/2º-concurso-dss/