Vanessa y Oscar 0279

Sin ti no puedo estar. No es ansiedad ni locura. Ahora lo siento claro. Ya sé por qué lloro en tu ausencia: me encuentro perdida, confusa, incompleta. Dando vueltas de un extremo a otro sin saber dónde parar, sin hallar el punto medio. Te echo de menos. Todo, tus virtudes, tus defectos. Las manías que te definen, porque sin ellas no serías tú. Te quiero a ti. Con todo.

Y aunque quizá se quedaran atrás esos días de Sigue leyendo

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Los desconocidos navideños

muerdago

Son muchos los anuncios que en estas fechas nos muestran el mensaje de que hay que regalar tiempo a los que lo necesitan, a los que están solos. Tiempo, presencia, compañía, calor de hogar, cobijo emocional. Porque ese es el mejor regalo que se les puede hacer. Incluso la mayoría de las veces nos arrancan alguna que otra lágrima. Como si el resto del año no contara para nada…

Pero lo que muchos no saben es que existe una figura que no sale en los anuncios, una figura que tiene uno de esos regalos para cada uno de los trescientos sesenta y cinco días del año, una figura en la que estos días en los que se supone todo el mundo se reúne, sufre: los desconocidos navideños. Sigue leyendo

¿Usted durmió anoche conmigo?

maquillaje

Atorada, deambulaba a toda prisa por la casa cambiando la música y sacando ropa del armario que echaba sobre la cama haciendo diferentes combinaciones. Era el momento que más disfrutaba de una cita: el ritual de la preparación.

Al final se decidió por aquel mini vestido morado de raso que tan lindo la quedaba. Y como no, le acompañarían unos tacones de vértigo en el mismo color que las florecillas que estampaban el vestido. Tenía costumbre de elegir primero el atuendo porque después iría en conjunto todo lo demás: el pelo, liso o rizado, recogido o suelto, el maquillaje, las uñas… En definitiva, la actitud. Un cigarrillo relajadamente antes de maquillarse sin más ropa que la interior y una bata de seda. Quizá una cerveza también para acallar los nervios.

Y así, con acabado perfecto y actitud segura, arrancó el coche para dirigirse al lugar de encuentro. Y sí, allí estaba él. Lo que entró por su retina la hizo ponerse nerviosa. Sus manos sudaban al volante. Ese cuero hasta la rodilla le hacía justicia. Y al abrir la puerta del copiloto, su perfume embriagador, su voz hechizante… Estaba perdida. Su actitud se esfumó y por disimular sus nervios se puso a hablar sin parar. Hasta que él con un gesto de su mano la invitó a callar y le dijo:

-¿Usted durmió anoche conmigo?

Se hizo el silencio…

-¿Cómo? –Preguntó ella algo confusa.

-Que si usted durmió anoche conmigo.

-No…

-Entonces primero me saluda…

Y la besó. Un beso en los labios que causó un silencio atronador en el interior del coche. Entonces los nervios se disiparon. Se volvió serena, como hipnotizada. Y arrancó.

El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Te quedó grande

yegua

Nunca pensé en escribirte,

pero ya no aguanto más,

eres dueño de mis noches,

pesadillas y demás.

Otra traición recibida,

otro puñal certero,

el tuyo, que no esperaba,

y si no lo cuento, muero.

Nosotros lo fuimos todo,

amigos, compañeros,

cómplices, confidentes,

el escudo y su guerrero.

Flipabas con mis colores,

los que había en mi cabeza,

y con los cambios de imagen

de aquellas noches de fiesta.

Flipabas con el motor

que dentro de mí escondía,

con sus salvajes caballos Sigue leyendo