Guajiro de Rodas (canción)

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En una casita en Rodas

nuestro guajiro creció,

entre café, grano y caña,

guarapo, fricasé y son.

Era chiquito de cuerpo,

muy grande de corazón

y el mayor de tres hermanos,

dos hembras y él el varón.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

En un viaje de trabajo

el guajiro se marchó,

dejando atrás casa y padres

en busca de algo mejor.

Y al salir de allí, señores,

¿saben lo que se encontró?

una realidad distinta

de la que Cuba contó.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

Los malos no eran tan malos,

los buenos no eran tan buenos,

y lo que le habían contado

él ya no podía creerlo.

¿Para qué volver a Rodas

si ya no podría salir?

Y el guajiro se hizo nómada

con su trompeta y su atril.

Salió el guajiro de Rodas,

se marchó cuando creció,

con su trompeta y su música

y ya nunca más volvió.

Salió el guajiro, salió,

y a Rodas ya no volvió,

salió el guajiro, salió,

dejando su corazón.

Salió el guajiro, salió,

y a Rodas ya no volvió,

salió el guajiro salió,

dejando su corazón.

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Las cestas de Navidad

cesta

Ella recuerda aquella época como una de las más entrañables. La época en la que comenzaban a llegar las cestas de Navidad. Grandes cestas, algunas de hasta seis y siete pisos, otras baúles como cofres del tesoro, llenas de los más exquisitos manjares. Y tantas, que las compartían cómo no con la familia. Por supuesto, a ella lo que más le gustaba era el jamón.

Recuerda que otras sin embargo no eran cestas, sino regalos que ella calculaba debían tener unos precios desorbitados: juegos de vasos del mejor cristal con las filigranas más bellas, figuras de porcelana de una famosa marca de la que no consigue acordarse; pero sobre todo rememora una figura de bronce en la que aparecían una yegua y su potrillo sobre un pedestal de plata. Qué cosa más bonita.

Y aun así, lo que recuerda con atención y un pelín de sabor amargo son las felicitaciones navideñas que acompañaban a todo aquello. No eran normales. Papel de la más alta calidad, obras de pintores famosos impresas como imágenes, y firmadas de una manera un tanto impersonal.

Pero recuerda que era una época entrañable porque se sentía importante con todo aquello. Su padre debía de ser alguien importante que tantas atenciones recibía. Era entrañable por las cenas de Nochebuena, las comidas de Navidad, las cenas de Nochevieja y las comidas de Año Nuevo. Recuerda las excelentes mesas que su madre preparaba, aunque por aquel entonces no suponía el sobreesfuerzo que le implicaba. Ella ayudaba en algo y le encantaba pero el gran peso lo llevaba su madre. Recuerda su familia en casa y bailar villancicos en el descansillo. Recuerda recuerdos nítidos y recuerdos fugaces. Leer más → Las cestas de Navidad