El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Volviendo a Samhain

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La milenaria tradición celta, la noche que marcaba la transición entre el verano y la estación sombría, en la que con la reducción progresiva de horas de luz se festejaba el fin de la temporada de cosecha.

Hoy, nuestro extraño otoño parece devolvernos a Samhain…

Esa noche, la frontera entre los vivos y los muertos se disipaba, y los espíritus, buenos o malos, podían regresar a este mundo. Para protegerse de los malignos, se disfrazaban como ellos, tratando de pasar desapercibidos. A los primeros les hacían ofrendas y les ponían velas en las ventanas para indicarles el camino a casa.

De modo que, no te sorprendas si al despertarte en mitad de la noche te encuentras Sigue leyendo

La foto enterrada y otras señales

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La muerte le sorprendió con cuarenta y ocho años. Su hija sólo tenía doce. Murió delante de ella, en casa, de repente. Sus coronarias no soportaron el estrés y otras cosas. Y esa fue la última imagen que ella tuvo del él: caído en el suelo del aseo mientras se ponía las deportivas y con una gota de sangre rodando por el puente de su nariz. Nadie la llevó a despedirse de él. Nadie la llevó a que pudiera recordarlo con otra imagen. Quizá pensaron que era lo mejor.

Desde esa misma noche los sueños con su padre eran constantes y casi a diario. En ellos mantenían largas conversaciones sobre diferentes cosas. Ella pensaba que sólo eran sueños pero estaba equivocada. Sigue leyendo

Amanecer

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Supongo lo que debió sentir aquel hombre llamado Juan al frente de su tripulación española cuando avistó Zamá allá por el año 1518. Una fortaleza imponente bañada por el mar Caribe en uno de sus lados. Tanto fue así, que no se atrevió a acercarse a la barrera de coral. Una de las principales ciudades mayas durante los siglos XIII y XIV por su explotación de recursos marítimos e intercambio comercial. Sin embargo, aunque avistada en aquel momento de la historia, el origen de sus construcciones se remontaba a los años 1200-1500 a.C.

La más imponente, el Castillo, desafiante sobre el acantilado a 12 metros de altura sobre el mar.
Unas mil personas habitaban aquella hermosa y perfectamente estructurada ciudad, realizando sus actividades cotidianas en armoniosa convivencia. Dedicada al planeta Venus, la ciudad tenía una deidad dual: lucero de la mañana y estrella del ocaso. Hermoso, ¿verdad?. Un entramado de verde y piedra, de fuego y noche, de sol y agua. De selva. Tenía el nombre idóneo: Zamá, que significa amanecer. Idóneo en varios sentidos: el alba. La prosperidad. No imaginaban que llegaría el día en que su nombre ya no significaría nada… Sigue leyendo

LA LEYENDA DE MELANIE RAVENSWOOD

Nunca jamás he montado en ninguna atracción de miedo, tipo pasaje del terror y cosas por el estilo. La cantidad de adrenalina que es capaz de secretar mi cuerpo y la rapidez con la que mi corazón es capaz de bombearla por todo el organismo, me hacen creer que literalmente me puedo morir de un susto. Pero aquella casa era distinta, tenía algo diferente. DSC02402

Yo la contemplaba desde lejos y una sutil fuerza gravitatoria me atraía hacia ella. Incluso podía escuchar un leve susurro que me decía “ven…”, en voz de mujer. Aquello no podía ser la habitual atracción de la casa encantada sin más. Si no yo, hubiera salido corriendo. Y sin embargo, no podía dejar de contemplar aquella casa fantasmagórica que me parecía hermosa, bella. Mientras guardaba la fila de gente para entrar, una información de repente se introdujo sin llamar en mi base de datos cerebral: una historia real se escondía detrás de aquella atracción situada en aquel parque temático. ¿Qué sería? Al fin la fila avanzó y entré. Miraba el techo, las paredes… Me sentía como en casa. Extraña sensación. ¿Por qué me sentía así? Decidí no pensar, sólo sentir y por fin se apagaron las luces. Entonces mi boca sonrió y dijo muy quedo: “ya están aquí”. Cambiamos de sala y algo me llamó poderosamente la atención:DSC02397

Era un cuadro de una novia, hermosa, con un bello vestido de época y un ramo de flores en la mano. Pero cuando me acerqué, no sentí su alegría. Sentí su dolor, su pena, su tristeza e incluso un pequeño punto de locura. Pobre novia, con su alma allí atrapada sin poder pasar al otro lado y descansar. ¿Quién era aquella hermosa mujer cuya alma vagaba vestida de novia, con el traje hecho harapos y las flores ya marchitas? Sigue leyendo