Litio

bipolar_1

¿Sabes? Me encanta cuando me abrazas y continuamente me besas fuerte en la mejilla.

Me encanta descansar en tu cuello mientras me cuentas alguna cosa.

Me encanta cuando me llamas “preciosa” o “princesa”. Suena tan bien…

 

¿Sabes? Me gusta cuando me escuchas. Cuando comprendes Sigue leyendo

ATEMPORAL

coruña noche

Turismo Coruña

Ella permanecía sentada fuera en la terraza, contemplando el mar. Dos sillas, una mesa y un cenicero era todo lo que necesitaba en ese momento. Disfrutaba de su cigarrillo cuando él cruzó la puerta y se presentó frente a ella, tan guapo como siempre, con su traje y la sensualidad de sus movimientos.

– ¿Qué tal? ¿Puedo sentarme contigo?

– Por supuesto – contestó ella, tratando de disimular cuánto le gustaba aquel chico. Desde el primer momento en que se lo presentaron en el trabajo.

– ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar dentro con todo el mundo?

Ella tenía varios frentes conflictivos abiertos en su vida personal en aquel momento. Con una triste sonrisa respondió: Sigue leyendo

Intoxicada

Diablesa

Se hartó. De tanto tira y afloja, de tanto tensar la cuerda, de ahora sí y luego no. De sus “mañana un café” y no atender siquiera la cita. De sus “me despisté”. De reglas del juego a las que no correspondía.

Se hartó. De que pasaran largas temporadas sin contacto. De no recibir noticias si no las daba primero. De ahora recibirlas sólo para esto, sin nada accesorio. De cortesías que no eran recíprocas.

Se hartó. De sentir la persecución sin tregua. De su Sigue leyendo

Cuatro cosas que añoro cuando no estás

abrazo Una: Tus labios pegados a los míos. Dependencia en grado máximo. Sellados. Inseparables. Con ese sabor metálico extraño que tanto me gusta. Me gusta porque me recuerda la primera vez que nuestras bocas se juntaron.

Dos: Tus abrazos. Esos tan fuertes que en ocasiones no me dejan apenas respirar. Esos que no me sueltan, como la mordida de un perro de presa. Y aunque a veces me constriñen las costillas y el aire no tiene espacio para llegar a su destino, me gustan. Me gustan porque me recuerdan la primera vez que nuestros cuerpos se abrazaron.

Tres: Tu lengua… Tan suave, suave como pocas he probado, y a la temperatura perfecta. Lengua que me embelesa y me atonta, y me arrebata parte de mi control sobre todas las cosas. Pero mal que me pese no tener el control absoluto, me gusta. Me gusta porque me recuerda la primera vez que nuestras lenguas se engarzaron y formaron una joya perfecta.

Cuatro: La que más duele, la que más necesito, la que más me derrumba, la que más me alimenta, la que más me apacigua, la que me despoja de mi coraza, la que me rompe en dos, la que me desnuda por completo: Tu inmenso cariño en forma de atenciones cuando entramos en nuestro universo paralelo… Y me gusta porque no me recuerda, me hace SENTIR…

LA VERSIÓN DEL LOBO

Caperucita

– Estoy como si hubiera vuelto a los dieciséis años y estuviera esperando la tarde del sábado – dijo él, pletórico y resucitado tras varios encuentros con ella. Encuentros inesperados que deshacían sus cuerpos entre besos, abrazos y alguna cosa más.

Ambos sabían perfectamente cuáles eran las reglas del juego. La vida que cada uno llevaba no se modificaría en absoluto. Y como tal, había que aceptar ciertas cosas.

Ella se sentía halagada, fuerte, segura de sí misma y devuelta a su papel innato de diosa. Entonces él añadió:

– Es más, es que incluso, llevaba tiempo sin tener chispa con mi mujer, y el otro día, a la mañana siguiente de estar contigo, estaba tan venido arriba que… Sigue leyendo