El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Te quedó grande

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Nunca pensé en escribirte,

pero ya no aguanto más,

eres dueño de mis noches,

pesadillas y demás.

Otra traición recibida,

otro puñal certero,

el tuyo, que no esperaba,

y si no lo cuento, muero.

Nosotros lo fuimos todo,

amigos, compañeros,

cómplices, confidentes,

el escudo y su guerrero.

Flipabas con mis colores,

los que había en mi cabeza,

y con los cambios de imagen

de aquellas noches de fiesta.

Flipabas con el motor

que dentro de mí escondía,

con sus salvajes caballos Sigue leyendo

La foto enterrada y otras señales

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La muerte le sorprendió con cuarenta y ocho años. Su hija sólo tenía doce. Murió delante de ella, en casa, de repente. Sus coronarias no soportaron el estrés y otras cosas. Y esa fue la última imagen que ella tuvo del él: caído en el suelo del aseo mientras se ponía las deportivas y con una gota de sangre rodando por el puente de su nariz. Nadie la llevó a despedirse de él. Nadie la llevó a que pudiera recordarlo con otra imagen. Quizá pensaron que era lo mejor.

Desde esa misma noche los sueños con su padre eran constantes y casi a diario. En ellos mantenían largas conversaciones sobre diferentes cosas. Ella pensaba que sólo eran sueños pero estaba equivocada. Sigue leyendo

Amanecer

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Supongo lo que debió sentir aquel hombre llamado Juan al frente de su tripulación española cuando avistó Zamá allá por el año 1518. Una fortaleza imponente bañada por el mar Caribe en uno de sus lados. Tanto fue así, que no se atrevió a acercarse a la barrera de coral. Una de las principales ciudades mayas durante los siglos XIII y XIV por su explotación de recursos marítimos e intercambio comercial. Sin embargo, aunque avistada en aquel momento de la historia, el origen de sus construcciones se remontaba a los años 1200-1500 a.C.

La más imponente, el Castillo, desafiante sobre el acantilado a 12 metros de altura sobre el mar.
Unas mil personas habitaban aquella hermosa y perfectamente estructurada ciudad, realizando sus actividades cotidianas en armoniosa convivencia. Dedicada al planeta Venus, la ciudad tenía una deidad dual: lucero de la mañana y estrella del ocaso. Hermoso, ¿verdad?. Un entramado de verde y piedra, de fuego y noche, de sol y agua. De selva. Tenía el nombre idóneo: Zamá, que significa amanecer. Idóneo en varios sentidos: el alba. La prosperidad. No imaginaban que llegaría el día en que su nombre ya no significaría nada… Sigue leyendo

La muerte inmortal

Conducía su precioso Range Rover Evoque rojo por la carretera. La tarde moría con una temperatura agradable por la brisa a pesar de ser verano. Habían ido al cine y luego a tomar algo, lo habían pasado genial y sobre todo había sido un plan estupendo para lo que más amaba en este mundo: su hijo.

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Volvían a casa. El camino era agradable y una sonrisa involuntaria se dibujaba en su cara. Hasta el aire le traía un olor familiar. Miraba por el espejo retrovisor y veía todo su universo concentrado en un cristal rectangular: La cara de felicidad de su hijo y la sonrisa cegadora de su marido. Aquella imagen le producía tanto amor y tanta ternura que le dolía. No quería que nada ni nadie pudiesen romper aquello. De ninguna forma. En absoluto. Debía durar para siempre. Ella quería inmortalizar la felicidad. Pobre mente enferma… Sigue leyendo