¿Y si me pongo “pa” ti?

Y si me pongo “pa” ti, ¿qué harás?

¿Me quitarás la blusa?

¿Me dejarás confusa?

¿O pensarás: “rehusa”?

Y si me pongo “pa” ti, ¿qué harás?

Yo no puedo hacer nada,

haz sonar una escala

y vamos a ver qué pasa.

Y si me pongo “pa” ti, ¿qué harás?

¿dibujarás una clave

donde un instante cabe

pero de ahí no sale?

¿Y si me pongo “pa” ti?

¿Me dirás que no?

¿Me dirás que sí?

Curioso dilema este,

no sé si ponerme “pa” ti…

Su silencio de corchea

Percibió un ambiente extraño, alerta, algo raro que le hacía tener los cinco sentidos a flor del piel; era su anclaje a tierra.

De pronto un guiño; ¿sería verdad? ¿un quiero y no debo? Y no pudo resistirse al juego.

Sabía que tenía una cualidad especial, un don, un arma de destrucción masiva: su potente silencio de corchea.

Le sostenía la mirada,

con su potente silencio de corchea.

Él no se la aguantaba,

por su potente silencio de corchea.

Le ponía la mano en el hombro,

con un potente silencio de corchea.

Él estremecía su cuerpo,

por el potente silencio de corchea.

Invadía su espacio personal

a golpe de silencio de corchea,

y él reía apartando el rostro

por su ensordecedor silencio de corchea.

Un silencio de corchea que lanzaba con fuerza,

pues daba por hecho que él no se atrevería a

cruzar el abismo.

¿O sí?

Si pudiera… Pero no puedo.

tántrico

Si pudiera ofrecerte un mundo paralelo que tuviera entre las manos, no dudaría en tratar de darte caza. Me emborracharía del olor de tu perfume mezclado con tu piel, tan intenso, cada vez que te veo, como una telaraña que me atrapa.

Dejaría que las puntas de tus dedos tocasen mis hombros desnudos hasta erizar tu vello; abriría las piernas y te atraería hacia mí con un abrazo, un abrazo que ya no te dejaría marchar. Y así, abrazada a ti de brazos y piernas nos fundiríamos en el más cálido beso, por el que llegaría hasta tu alma, para despertar todos tus sentidos, y allí mismo, los tuyos y los míos serían uno sólo.

Despertaría Kundalini y el amor y el sexo tántrico serían una única luz blanca. Te amaría, te poseería, me entregaría, me saciaría de ti, te llenaría de mí, me llevaría tu aliento a todos los rincones de mi cuerpo y mis labios a todos los del tuyo, sin dejar ni un centímetro sin explorar, sin tocar, sin degustar.

Te bebería hasta ahogarme, te respiraría una y mil veces hasta llevarme todo tu aroma conmigo, te besaría hasta engullirte y dejarte exhausto; tú, dentro de mí; yo, dándome a ti.

Y una vez estuvieras al borde de la extenuación, con un dulce beso me marcharía. Porque eso es todo cuánto quiero. Nada más. O nada menos…

Todo eso te daría si pudiera… Pero no puedo.