puedo besarte

Aún olía a ti al día siguiente… Y eso me hacía rememorar las horas de la noche anterior. La conversación en el sofá, cerveza en mano, sobre cosas que ya habíamos charlado. Proyectos, trabajo… “Qué bien hueles”, pensaba yo, allí sentada sujetando la botella por el cuello y concentrando todos mis esfuerzos en no hacer lo que me pedía mi espíritu en ese momento: acercarme a ti, olerte y recostarme sobre tu cuerpo.

Mi “sonrisa seductora”, como tú la llamas, asomaba de vez en cuando esperando surtir efecto. Hasta que por fin, (más…)

maquillaje

Atorada, deambulaba a toda prisa por la casa cambiando la música y sacando ropa del armario que echaba sobre la cama haciendo diferentes combinaciones. Era el momento que más disfrutaba de una cita: el ritual de la preparación.

Al final se decidió por aquel mini vestido morado de raso que tan lindo la quedaba. Y como no, le acompañarían unos tacones de vértigo en el mismo color que las florecillas que estampaban el vestido. Tenía costumbre de elegir primero el atuendo porque después iría en conjunto todo lo demás: el pelo, liso o rizado, recogido o suelto, el maquillaje, las uñas… En definitiva, la actitud. Un cigarrillo relajadamente antes de maquillarse sin más ropa que la interior y una bata de seda. Quizá una cerveza también para acallar los nervios.

Y así, con acabado perfecto y actitud segura, arrancó el coche para dirigirse al lugar de encuentro. Y sí, allí estaba él. Lo que entró por su retina la hizo ponerse nerviosa. Sus manos sudaban al volante. Ese cuero hasta la rodilla le hacía justicia. Y al abrir la puerta del copiloto, su perfume embriagador, su voz hechizante… Estaba perdida. Su actitud se esfumó y por disimular sus nervios se puso a hablar sin parar. Hasta que él con un gesto de su mano la invitó a callar y le dijo:

-¿Usted durmió anoche conmigo?

Se hizo el silencio…

-¿Cómo? –Preguntó ella algo confusa.

-Que si usted durmió anoche conmigo.

-No…

-Entonces primero me saluda…

Y la besó. Un beso en los labios que causó un silencio atronador en el interior del coche. Entonces los nervios se disiparon. Se volvió serena, como hipnotizada. Y arrancó.

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

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Caminaba por la dársena número doce directo al puesto 2; tras una larga y atareada semana y unas cinco horas de coche, al fin había llegado su momento. Aquel en el que se sentía él mismo. Nada más poner un pie en su barco, él se transformaba. No le importaba si era invierno o verano, si hacía viento o no, pues su habilidad en navegación le había permitido repostar combustible en el mes de octubre y no tener que hacerlo de nuevo hasta el agosto siguiente: tenía el don de utilizar las velas a su antojo. La más pequeña, curiosamente llamada la Mayor. (más…)

Hoy te dejo la reseña de una obra que me ha sorprendido (para bien) por varios motivos:

Uno, poder conocer al autor personalmente y obtener mi ejemplar firmado (sigo siendo una enamorada del libro impreso, qué le vamos a hacer) y además presumir de que vivimos en el mismo pueblo.

Dos, los personajes femeninos, muy bien ambientados por un autor masculino, cosa que no es habitual.

Tres, la buena estructura de la novela, a pesar de que “abe” (su pseudónimo) se autodefine como escritor de brújula y no de mapa.

Cuatro, el ritmo que va cogiendo la lectura, llegando a un punto en el que los acontecimientos se hacen trepidantes y resulta difícil quedarse en “venga, sólo una página más”.

Un fiel reflejo de las tramas más oscuras de la sociedad actual. Una clara exposición de cómo las personas se pueden ver envueltas en lo inimaginable de la manera más absurda. Y todo ello rodeado de sexo, drogas y corrupción.

La primera parte de una bilogía que sin duda gustará a sus lectores. Yo acabo de empezar a leer la segunda parte: “Luna Nueva”.

Y francamente, estoy deseosa de saber cómo acabará…

Buena lectura.

abrió los ojos

abriolosojos.wordpress.com

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