El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Maldito beso

pekinesAquella casa lúgubre y triste no albergaba amor ninguno. Las escaleras que conducían desde el portal hasta la puerta del patio eran frías y el corto camino muy oscuro. La puerta del patio chirriaba de una forma peculiar, siempre la misma. Cuando se abría, la madera crujía y daba paso a un patio interior, donde una de las paredes parecía ser la parte de atrás de alguna nave abandonada, con dos cristales siempre rotos. El olor a orín felino saturaba la atmósfera. Dos gatos negros a ratos a la gresca, a ratos compartiendo descanso en un tejadillo del hueco de la escalera donde los trastos se amontonaban. Dieciséis escalones hasta la puerta de la casa. Y su amigo peludo esperándola arriba del todo.

Siempre escuchando las mismas historias, una y otra vez. Y su lógica infantil le impedía entender ciertas cosas, y le ponía soluciones muy fáciles a la vida. La vida que ella veía cincuenta años después a través de sus ojos de niña.

-Pero, si no le querías, ¿por qué te casaste con él?

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Abrázame fuerte

Me rompo. Tengo el cuerpo agrietado y los surcos son tan profundos como el dolor que hay en  mi corazón._20170928_183143

Me rompo. Mi piel ha adquirido el color de la sangre y mi sangre el sabor de la bilis que trago.

Me rompo. Insistís en abrir la herida una y otra vez. Los mismos de siempre.

Me rompo. Olvidáis que en la batalla ambos bandos tienen balas. Y monte, y cunetas mezclados por igual.

Me rompo. Medís con diferente rasero. Destruís lo de unos y alabáis lo de otros. Olvidáis que en este caso ha de ser para todos o ninguno.

Una herida abierta, profunda, con los bordes cada vez más separados.

Divide y vencerás. Une y serás grande.

Por eso, abrázame fuerte.

Abrázame fuerte, pues soy quien te vio nacer, crecer y te acompañó en tu existencia.

Abrázame fuerte, pues soy el escenario que te acompaña cada día, tu fuente de sustento y el sustrato donde echa raíces tu familia.

Abrázame fuerte, pues soy vuestra madre común. Una madre que os da todo por nada.

Una madre que sufre viendo a sus hijos desgarrarla.

Abrázame fuerte para que vuelva a ser grande, nunca sea yerma y el dolor calle.

Abrázame fuerte para que brote. Florezca. Brille.

Abrázame fuerte para que pueda abrazarte a ti también.

Sólo eso. Tan sólo que me abraces fuerte.

Con cariño, tu madre patria.

ESPAÑA

 

 

Los pendientes de oro de 600 euros

fotologimagen cortesía de fotolog.com

Ambos se encontraban sentados a la mesa en un bonito restaurante muy emblemático de aquella zona. Ella resplandecía con su espectacular melena y un escote de vértigo que acompañaba a una ceñida falda de terciopelo negro hasta las rodillas. Por primera vez en su vida se sentía viva. Se sentía libre. Se sentía una diosa.

– ¿Te apetece comer con champagne? – preguntó él.

– Oh no, gracias, no me gusta demasiado – por aquel entonces ella aún no sabía cuántas noches pasaría en compañía del mejor champagne francés.

Él, imponente y seguro de sí mismo, pidió la comida para ambos y en lo que la servían, ella aprovechó a conciencia para ir al lavabo que se encontraba en la otra punta. Caminó por todo el pasillo central con paso firme y un contoneo que hizo que sintiera cómo varias miradas se posaban en ella. Se exhibía para él. Para que la viera bien. Desplegaba todos los recursos de los que era capaz, pues quería retener a aquel hombre a su lado tanto tiempo como fuera posible. Porque le daba la vida y cada aliento que respiraba. Al volver a la mesa, en su plato encontró una bolsita decorada con sumo detalle, y en su interior una caja. La abrió y descubrió un precioso colgante en plata con forma de corazón y la palabra “amor” escrita en varios idiomas.

– ¡Es precioso! Qué bonito es, ¡me encanta!. Yo también tengo algo para ti… Sigue leyendo

10 preguntas, 10 respuestas

rosa-con-espinas– ¿Quién te engendró?

– Una mirada

– ¿Quién fue tu cuna?

– Una pasión

– ¿Y tu fin?

– La nada…

– ¿Qué sabes hacer?

– Gozar

– ¿Cómo?

– Haciendo sufrir

– ¿Al hombre?

– Y a la mujer

– ¿Tu destino?

– Martirizar

– ¿Tu nombre?

– El dolor

– ¿Tu apellido?

– El placer

– ¿Quién eres, pues?

– El amor…