Su silencio de corchea

Percibió un ambiente extraño, alerta, algo raro que le hacía tener los cinco sentidos a flor del piel; era su anclaje a tierra.

De pronto un guiño; ¿sería verdad? ¿un quiero y no debo? Y no pudo resistirse al juego.

Sabía que tenía una cualidad especial, un don, un arma de destrucción masiva: su potente silencio de corchea.

Le sostenía la mirada,

con su potente silencio de corchea.

Él no se la aguantaba,

por su potente silencio de corchea.

Le ponía la mano en el hombro,

con un potente silencio de corchea.

Él estremecía su cuerpo,

por el potente silencio de corchea.

Invadía su espacio personal

a golpe de silencio de corchea,

y él reía apartando el rostro

por su ensordecedor silencio de corchea.

Un silencio de corchea que lanzaba con fuerza,

pues daba por hecho que él no se atrevería a

cruzar el abismo.

¿O sí?