El Páramo

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

Cuando el maltrato no tenía nombre

lágrimas

Hace veintitrés años había cosas que no tenían nombre. Y no las podías contar porque no sabías cómo llamarlas, no sabías cómo decirlas. Ni a quién. La vergüenza te invadía por alguna razón que ni tú misma conocías. Pero sucumbías a ella.

No entendías por qué tú estabas en casa mientras tus amigas estaban por ahí divirtiéndose. No entendías comentarios como “esta no es la que trajiste el otro fin de semana”. No entendías por qué en una relación que se supone debería ser bonita y emocionante, se lloraba tanto. No entendías las amenazas para que no contaras a sus padres que habías sacado mejores notas que él. No entendías los forcejeos, por llamarlo de alguna manera sutil, que proviniendo de un cinturón marrón de kárate había que saberlos lidiar bien. No entendías por qué a veces sangrabas. No entendías por qué ya te habían planificado la vida entera, si no era eso lo que tú querías hacer.

La vergüenza, la maldita vergüenza de ti misma y el comentario que una vez te hizo tu abuela eran lo único que te hacían seguir malgastando la vida bajo aquella situación. Y a veces hasta pensar en quitártela. Comentario estereotipado (sonrío con acidez) de generación en generación: “el primer novio tiene que ser el único…”.

Pero lo peor de todo no era eso. Sigue leyendo