cristales rotos

No podías faltar tú en uno de mis relatos. Recuerdo el primer día que te conocí; me pareció que te desenvolvías a otro nivel, en otra dimensión. Qué equivocada estaba…

Te convertiste en mi modelo a seguir. La oportunidad de trabajar a tu lado era mi objetivo. El día de mi incorporación ni siquiera estabas. Me tuve que buscar la vida en un (más…)

lirios

Dime, ¿qué te queda? Tras décadas de penuria y sufrimiento.

¿Qué te queda? Tras esos inicios huyendo, tras esos años escuetos.

¿Qué te queda? Trabajo duro desde la infancia para buscar sustento.

¿Qué te queda? La traición y el abuso de los que impartían la disciplina.

¿Qué te queda? El sabor de una sopa de mondas de patata para seis, y el regusto de un trozo de pan duro mojado en el jugo de un filete de caballo.

¿Qué te queda? El recuerdo de ir por las tiendas pidiendo sobras. (más…)

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Queridos lectores, me causa mucha ilusión contaros que hoy he firmado el contrato con la editorial con la que autopublicaré mi primera novela: El Páramo.

De la mano de Editorial Mundopalabras espero poder recorrer este camino contando con quien me levante si me caigo (que me caeré) y que vosotros me acompañéis en ello.

Como podéis ver, he insertado una página nueva en el blog que lleva por nombre el título de la obra y que estará dedicada a ella una vez esté disponible.

Hasta entonces, prefiero no desvelar nada para no quitarle… misterio… Pero os aseguro que no os dejará indiferente…

yegua

Nunca pensé en escribirte,

pero ya no aguanto más,

eres dueño de mis noches,

pesadillas y demás.

Otra traición recibida,

otro puñal certero,

el tuyo, que no esperaba,

y si no lo cuento, muero.

Nosotros lo fuimos todo,

amigos, compañeros,

cómplices, confidentes,

el escudo y su guerrero.

Flipabas con mis colores,

los que había en mi cabeza,

y con los cambios de imagen

de aquellas noches de fiesta.

Flipabas con el motor

que dentro de mí escondía,

con sus salvajes caballos (más…)

Diablesa

Se hartó. De tanto tira y afloja, de tanto tensar la cuerda, de ahora sí y luego no. De sus “mañana un café” y no atender siquiera la cita. De sus “me despisté”. De reglas del juego a las que no correspondía.

Se hartó. De que pasaran largas temporadas sin contacto. De no recibir noticias si no las daba primero. De ahora recibirlas sólo para esto, sin nada accesorio. De cortesías que no eran recíprocas.

Se hartó. De sentir la persecución sin tregua. De su (más…)